
Pensar bonito - Meditar y sanar traumas - Recordar, reconectar, regresar - Conexión a la Madre y Amor por todo: nuestro propósito en la Tierra
Aganguashi - Zhona gueshi: sanar la mente
Estamos compartiendo nuestra técnica de sanación, limpieza de la mente. Es algo muy antiguo que nosotros practicamos y que mejora la salud mental de los individuos y la sociedad. Así los participantes a nuestros Aganguashis sanan de sus traumas, sus heridas, sus obsesiones.
Realizamos encuentros en línea durante tres días. A veces los combinamos con encuentros presenciales. Nos conectamos 2 horas al día con los mamos que nos guían en la meditación para sanar traumas, emociones y pensamientos obsesivos.
PRÓXIMO ENCUENTRO EN LÍNEA:
20, 21, 22 DE Octubre / Cada día de 19 a 21 horas (hora Europea)

En nuestras vidas cotidianas estamos anestesiados. Esquivamos sentir lo que nos obsesiona, lo que nos hace sufrir. No queremos confrontar nuestros propios montruos y nuestros traumas. Acumulamos emociones y traumas en la mente y la mente después daňa a nuestro cuerpo.
Nuestro cuerpo grita lo que la boca, el corazón no expresan. Esta acumulación, cuando la vivimos mucho tiempo, se convierte en enfermedad. A veces todo esto que vivimos daňa nuestros lazos: amistades, familiares...A veces nos lleva a momentos de depresión o de intentos en quitarnos la vida.
Los Kogi utilizan una técnica ancestral, un método, una rutina que consiste en confrontar nuestra mente y nuestras emociones para limpiarnos y sanarnos. Lo hacen conectándose con sus guías espirituales a través de intermediarios sabios: los Mamos y las Sagas.
Junto con cantos y de la mano con la Madre naturaleza y sus seres y elementos, equilibran, armonizan y restablecen la paz en nuestras mentes y corazones.
Confrontar nuestros pensamientos más obsesivos es necesario: cuando esquivamos este confrontamiento, prolongamos nuestro sufrimiento.
Según los Kogui, nuestra existencia en la Tierra es necesaria porque ayuda al universo si vivimos en armonía. Sin armonía, aparecen enfermedades, tanto físicas como mentales. La naturaleza sufre y enferma también si nosotros enfermamos. Para mantener la armonía de todo, los Kogui han practicado durante generaciones una profunda meditación llamada Aganguashi y Zhonagueshi.
¿Sufres de depresión? ¿Tienes ataques de ansiedad y no encuentras sentido a la vida? ¿Te sientes perdido/a, cansado/a e insatisfecho/a en la sociedad actual? ¿Te sientes herido/a, inútil, agotado/a, marginado/a, desequilibrado/a, rechazado/a, solo/a? ¿Te invaden la ira, la ansiedad y los miedos? ¿Tus relaciones con los demás se están deteriorando, son malas, vacías o están dañadas? ¿Deseas sentirte vivo/a, lleno/a de paz y tranquilidad, concentrado/a, conectado/a contigo mismo/a, con los demás y con el mundo? ¿Crees que la vida tiene un sentido, incluyendo nuestra presencia en este planeta?
Prueba esta técnica y sentiras un gran cambio.

Ejemplo de Aganguashi: Mayo 2026
Día 1 - Aganguashi (Alunazhiguashi) - rememoración
Este mes hacemos nuestra práctica milenaria llamada Aganguashi. Esta práctica tiene por lo menos 600 aňos y la han practicado los Kogi y los Wiwa desde hace milenios.Con esta práctica sanamos la casa de nuestros pensamientos, nuestro cuerpo físico y nuestro territorio.
Cuando llegamos a este mundo, en la materia, venimos aquí para cuidarlo todo. Nosotros, los humanos, en cada territorio, teníamos una Ley que nos indicaba cómo cuidar cada elemento y cada ser de este planeta, cómo ordenar la vida y el espíritu. Esta Ley es la que nosotros seguimos y enseňamos. ¿Para qué? Para que las personas se reconecten a su esencia y se les desbloquee del pensamiento. También para eliminar las energías y emociones negativas que la humanidad construye en su propia mente.
Cuando ordenamos la casa de nuestros pensamientos, esta práctica nos ayuda a caminar por el camino de oro de Golkutsé. La conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo es muy fuerte. Por eso, si nuestra mente y nuestro cuerpo no están en armonía, equilibrados, ordenados, nos desequilibramos y enfermamos. Normalmente deberíamos envejecer en tranquilidad, con sosiego. Pero envejecemos en el sufrimiento, desequilibrados.
Debemos estar firmes, como un árbol. Pero nuestra mente no se está quieta, siempre corre de un lado y otro, está en un sitio y sin embargo ya está pensando cómo ir a otro sitio, no para de vagar de un lado a otro, con mucha ansiedad. No sabe centrarse.
Somos almas, espíritus que podemos viajar adonde queremos. Venimos del mundo espiritual, Sikun, y a él volveremos. Pero necesitábamos un cuerpo para vivir en la materia, para poder estar conectados con la naturaleza, con los árboles, el agua, la tierra… Nuestro cuerpo es naturaleza, está hecho de ella. Pero si nuestra mente está frágil: se fragiliza nuestro cuerpo.
Vamos a recordar las situaciones en nuestra infancia en las que oímos hablar de sexualidad y lo que sentimos (miedo, curiosidad…) y después recordaremos el momento de la pérdida de nuestra virginidad y las emociones y pensamientos de ese momento.
Vamos a concentrarnos en el pensamiento del deseo, el deseo de riqueza, los celos y la envidia.
Estos pensamientos son muy peligrosos y cuando no se ordenan, purifican, pueven provocar enfermedades muy graves.
Día 2
El agua está enferma por la contaminación que depositamos en ella cuando la usamos, nos baňamos. Le transmitimos nuestra contaminación mental. Para nosotros el agua son mujeres que llegan desde Aluna y vienen tejiendo y cantando. Son nuestras mujeres: madres, abuelas, hijas.
Vamos a concentrarnos en el pensamiento de la injusticia, el desapego, la irritabilidad, la intuición, el deseo sexual muy fuerte y ,la tristeza.
Día 3 - Zhonagueshi (zhala guehi) – entrega, pagamento, devolución, intercambio, armonización
La humanidad olvidó el cumplimiento espiritual, olvidó el origen, olvidó que estamos aquí para cuidarlo todo: nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestros órganos y todo lo que está en este planeta. Ya no ordenamos nuestra mente y vivimos solamente en la materia, queriendo acumular riquezas materiales.
Debemos regresar al origen, encontrar el camino de la armonía, dejar las distracciones, ordenar nuestra mente, nuestro comportamiento, nuestra palabra y desarrollar nuestros reales talentos.
Debemos dejar de atormentar a la Madre Tierra y empezar a valorar la naturaleza en paz y cuidándolo todo.
Durante el zhonagueshi devolvemos, entregamos nuestra energía interna, nuestras energías positivas y negativas (zhonka y nonka), a los padres espirituales de la naturaleza. Ella nos alimenta y nosotros, con este acto, la alimentamos también. Es un gesto de reciprocidad, de cuidado mutuo, de compensación, equilibrio y armonía.
Entrega, devolución de energía positiva y entrega, devolución de energía negativa
